¿Qué es el rectángulo áureo?
El rectángulo dorado (denominado también rectángulo áureo) es un
rectángulo que posee una proporcionalidad entre sus lados igual a la razón
aúrea.1 Es decir que es aquél rectángulo que al substraer la imagen de un
cuadrado igual al de su lado menor, el rectángulo resultante es igualmente un
rectángulo dorado. A partir de este rectángulo se puede obtener la espiral
dorada, que es una espiral logarítmica.
Cómo se crea un rectángulo Áureo
Tomando un cuadrado de 2 unidades de lado, se traza una recta que va
desde el punto medio de la base hasta uno de los vértices del lado opuesto y
llevamos esa distancia sobre el lado inicial a través de un arco de
circunferencia (como se muestra en la figura) de esta manera obtenemos el lado
mayor de un rectángulo. Si el lado del cuadrado vale 2 unidades, es claro del
teorema de Pitágoras (ver siguiente figura) que el lado mayor del rectángulo
vale por lo que la proporción entre los dos lados es (nuestro numero de oro).Una propiedad
importante de los triángulos áureos es que cuando se colocan dos iguales como
indica la figura, la diagonal AB pasa por el vértice C
Otra propiedad es que la diagonal AB forma otro rectángulo de oro, y este
proceso es iterativo, si ponemos en esa posición dos rectángulos de oro
idénticos.
Armonía del rectángulo áureo:
La selección aurea ha sobrevivido mejor a todas esta aridez de códigos.
Sus pretensiones a la hora de ofrecer una escritura formal y compositiva para
la articulación de partes en una unidad
armónica- una oferta irresistible para el sentido unitario que es el primer
requisito de toda obra de arte, por debajo de cual solo hay fragmentos- no han
dejado de levantar adhesiones hasta la
actualidad. Es evidente que su fecunda versatilidad en todos los campos del
dominio visual, la simplicidad de su empleo y flexibilidad de sus prestaciones
han contribuido a renovar sus prestigios
al ser igualmente ajustable a los dogmas
academicistas que a las abstracciones estrictas.
El debate se abre sin embargo sobre sus supuestos títulos de vigencia y
están lejos de cerrarse: un estudio del tema observa con ironía que por cada
uno de sus partidarios surge un
detractor.
Matemáticamente basta decir que la sección aurea establece una relación
entre las dos partes desiguales de un todo tal que la razón entre parte mayor y
parte menos sea igual a la razón entre
parte mayor y todo. Es decir dado segmento C dividido en una parte mayor A y
otra menor B.
El desarrollo de esta ecuación
arroja como resultado el llamado numero phi según la letra griega o
numero de oro: 1.6118033……
Este número es irracional es decir inconmensurable; pero este
inconveniente grave a la hora de
aplicarlo por ejemplo a cálculos arquitectos-se obvia con el resultado a la serie llamada de fibonacci. Este
matemático italiano del siglo XIII la compuso de números tales que cada uno es el resultado de la suma de los dos
anteriores:
1,2,3,4,5,8,13,21,34,55,89,144…..
Las razones de cada número con su predecesor se aproximan gradualmente al
número
2/1:2,3/2:15,5/3:1666,8/:16,13/8:1625,21/13/:1615,34/21:11619,55/34:1617,89/55:1618…
La sección áurea tiene muchas consecuencias
inmediatas. Es traspasable al llamado
“rectángulo de áureo”, en el que el lado mayor se encuentra respecto al menor en ratio 1:1618… y a su
vez ambos lados pueden dividirse en “phi” para utilizar el punto de intersección como fulcro
compositivo. Si dividimos solo el lado mayor obtendremos un cuadrado y un nuevo
rectángulo aureo en posición inversa al original, repitiendo el proceso indefinidamente surge una serie
modular para garantizar de una espiral. El trazado de pentágonos y decágonos regulares se
simplifican mucho recurrentemente a
“phi”. Menos juegos en cambio parece hablar dado el ángulo “dorado”, producto
de la división 360 grados por “phi” al cuadrado (130 grados, 30, 27,95).
Una de las ventajas de la sección áurea es que
precisa un conocimiento menos que escolar de matemáticas para experimentar sus
aplicaciones. Basta un divisor proporcional, de proporciones es decir aquel
cuyas varillas se unan para el giro en un punto tal que las aberturas opuestas
de sus cuatro puntas mantengan siempre una relación en “phi”. De este modo es posible dividir una superficie
proporcionalmente de manera inmediata o analizar compositivamente un cuadro o
un plano arquitectónico. También puede ser muy útil un visor en rectángulo
áureo especialmente si dividimos a su vez sus lados para marcar su
intersección en “phi”.
Pasando a la
trayectoria histórica la selección aúrea tiene tres momentos claves: su
descubrimiento por los pitagóricos en el siglo VI A.C. un primer
redescubrimiento en el Norte y Italia a finales del siglo XV, y un segundo en
Alemania en la primera mitad del XIX.
El movimiento pitagórico fundado por Pitágoras
de Samos (580-500) construye unas de las grandes corrientes intelectuales de la
Antigüedad clásica cuyo influjo se proyecta mucho mas allá de su fase de apogeo
en la Magna Griega, donde sus adeptos llegaron a formar un autentico poder
político de corte aristocrático. Debemos al pitagorismo avances decisivos en
las cuatro ramas de saber que privilegios sus enseñanzas- a partir de ciertos
niveles solo accesibles a inicios: música, geometría, aritmética y astronomía. Así
la geometría se elevo desde su
prehistoria empírica como en Egipto a una ciencia regulada por axiomas,
teoremas y demostraciones: o la aritmética concibió por primera vez los números
como entidades abstractas y no vinculadas forzosamente a cosas concretas. Otros
hallazgos sensoriales fue la relación
entre música y Numero a través
del análisis de la proporción.
El movimiento pitagórico se disperso con la
caída de su poder político en el sur de Italia hacia mediados del siglo V A.C
pero sus legados se integro de modo natural en la mentalidad clásica, siendo
especialmente perceptible en Platón, Euclides, Eudoxio o Vitrubio.
Los números
de Fibonacci y la proporción áurea han sido motivo de todo tipo de
especulaciones sobre su supuesta presencia en distintas manifestaciones de la
naturaleza y en otras hechas por el hombre. Así se suele afirmar que se puede
encontrar la proporción dorada en lugares tales como el número de pétalos de
las flores y en las hojas de las plantas, en los caparazones de moluscos, en la
forma de ciertas galaxias, en obras de arte e inclusive en el tamaño de las
tarjetas de crédito. Veamos a continuación qué hay de cierto y qué hay de
mentira en tales afirmaciones.
Leonardo de
Pisa (1170-1250), más conocido como Fibonacci, nació en Pisa, Italia e hizo
muchas contribuciones a las matemáticas. Es conocido por el público en general
por la secuencia de números que lleva su nombre: {0, 1, 1, 2, 3, 5, 8, 13, 21,
34, 55, 89, 144, 233, 377, 610, 987, 1597, ...}.
Leonardo de
Pisa (Fibonacci).
Esta
secuencia se construye mediante la elección de los dos primeros números (las
"semillas" de la secuencia) y el número siguiente se obtiene como la
suma de los dos números anteriores. Esta simple regla genera una secuencia de
números que tienen muchas propiedades sorprendentes, de las cuales citaremos
algunas:
Tome tres
números adyacentes de la secuencia. Eleve al cuadrado el número del medio. Multiplique
los otros entre sí. La diferencia entre estos dos resultados es siempre 1. Por
ejemplo, si tomamos {3, 5, 8} vemos que 5²=25 y que 3·8=24. La diferencia
resulta ser 1.
Tome cuatro
números adyacentes de la secuencia. Multiplique los dos de los extremos.
Multiplique los que hay dentro. El primer producto será una unidad mayor o una
unidad menor que el segundo. Por ejemplo, si tomamos {21, 34, 55, 89} vemos que
21·89=1869, mientras que 34·55=1870.
La suma de
los diez números adyacentes es igual a 11 veces el séptimo de los diez. Por ejemplo, si tomamos {1, 2, 3, 5, 8, 13,
21, 34, 55, 89} vemos que la suma resulta 231 que es 11 el séptimo número de
nuestra sucesión (el número 21).
Esto es sólo un ejemplo de muchas secuencias con
las relaciones recursivas simples. La secuencia Fibonacci obedece a la relación
recursiva P(n)=P(n-1)+P(n-2). En tal secuencia, los primeros dos valores deben
ser arbitrariamente elegidos. Se les llama las "semillas" de la
secuencia. Cuando se eligen al 0 y al 1 como semillas, o 1 y 1, o 1 y 2, la
secuencia se denomina la secuencia Fibonacci. La secuencia formada a partir de
la relación entre los números adyacentes de la secuencia de Fibonacci converge
a un valor constante de 1,6180339887..., llamado "phi", cuyo símbolo
es Φ.
Una
característica notable de esta secuencia es que la inversa de Φ es 0,6180339887... que es igual a Φ-1. Dicho
de otra manera, Φ = 1 + 1/Φ. Esto es cierto, sean cuales sean los dos números
enteros que se usen como semillas para inicializar la secuencia, es decir, este
resultado sólo depende de la relación recursiva que utiliza y no de la elección
de las semillas. Por lo tanto hay muchas secuencias diferentes que convergen a
Φ . Se les llama "secuencias generalizadas de Fibonacci".
A la
relación Φ=1,6180339887... se llama "proporción áurea". Los
rectángulos cuyos lados guardan esta relación se denominan "rectángulos de
oro", y ya eran conocidos por los antiguos griegos. Estos rectángulos son
la base para generar una curva conocida como la "espiral dorada", una
espiral logarítmica que se ajusta bastante bien a otras espirales que se
encuentran en la naturaleza. Este hecho es la fuente de gran parte del interés
popular y mística en este asunto matemático.
Es fácil
inventar otras relaciones de recursividad interesantes. Algunas han sido lo
suficientemente interesantes como para que lleven el nombre de sus autores. La
sucesión de Lucas es bien conocida: {1, 3, 4, 7, 11, 18, 29, 47, 76, 123, 199,
...}. Tiene por semillas a 1 y 3, y la misma relación de recursión de la serie
de Fibonacci (algunos libros inician esta serie con las semillas 2 y 1, y el
resto de la serie sigue de la misma manera). La relación entre números
adyacentes de la sucesión resulta ser Φ para grandes valores.
¿Y qué hay
de una relación recursiva diferente? Por ejemplo: P(n)=P(n-2)+P(n-3). Con las
tres semillas 0, 1, 1 se obtiene la sucesión {0, 1, 1, 1, 2, 2, 3, 4, 5, 7, 9,
...}. Las semillas, junto con la relación de recursión, definen unívocamente a
la secuencia. La relación entre dos términos sucesivos P(n+1)/P(n) converge a
1,3247295... cuyo recíproco es 0,7545776665... (tenga en cuenta que su
recíproco no es una unidad menor que él mismo, al contrario de lo que podría
haber esperado).
Por lo
general, para todas estas sucesiones, los primeros valores de las relaciones
entre dos números sucesivos no parecen tener un patrón consistente, pero para
números grandes convergen a valores que son casi constantes, y después de n=30,
la proporción alcanza un valor estable con alrededor de 10 decimales.
El orden está en el ojo del espectador
A veces, los autores "magufos" de ciencia, escriben libros
que intentan persuadirnos de las "falsedades de Fibonacci". Citamos algunos
ejemplos:
La caparazón
del nautilus. Consideremos la afirmación, comúnmente
vista, de que la caparazón del Nautilus pompilius se ajusta a la espiral de
oro. La foto muestra un corte donde se observan las cámaras interiores. Para
compararlas se ilustra una espiral dorada a la izquierda. ¡Es evidente que esta
criatura no ha leído esos libros! Si se superponen ambas, no coincidirían
nunca, sin importar cómo se las alinee o escale. De hecho, el dibujo de la
izquierda no es del todo correcto. Está construido con segmentos de arco
circular dentro de cada cuadrado. Esta curva tiene discontinuidades en su
curvatura en cada cruce de un cuadrado al siguiente. La verdadera espiral de
Fibonacci cambia de curvatura suavemente, aunque la diferencia no sería
perceptible para el ojo a esta escala.Este diagrama muestra cómo subdividir el
rectángulo áureo. Si se dibuja un cuadrado inscripto dentro de rectángulo, el
área rectangular que queda es un nuevo rectángulo aúreo más pequeño. De nuevo,
se puede dibujar otro cuadrado dentro de éste, y seguir así. A continuación, se
unen los puntos con una curva suave, como se muestra para conseguir algo que,
por lo menos, parece superficialmente la espiral de oro.
Arte y arquitectura. Algunos autores afirman que los
artistas y arquitectos a largo de la historia han incorporado deliberadamente a
Φ en las
proporciones de sus trabajos, y a menudo se cita como ejemplo de ello al
Partenón.
|
La proporción
áurea aparece en el Partenón por todos lados...
...si se eligen convenientemente los rectángulos. |
Una fuente de
internet dice que la letra griega Φ (phi) se
utiliza para la razón áurea, porque el arquitecto del Partenón fue Fidias. Es
curioso, pensábamos que phi era en honor a Fibonacci, ya que esta letra griega
se pronuncia igual que la primera sílaba de su nombre (fi). Pero debemos
preguntarnos, si Φ era tan importante para Fidias, entonces:
· ¿Por qué lo incorporó únicamente en el
extremo más pequeño del edificio?
· ¿Por qué el rectángulo de planta está en
proporción 7/16=0,4375, cuyo recíproco es 2,286? ¿No lo había hecho con la
relación Φ o su recíproco? (hay algunos detalles del
interior de la planta que se aproximan a la proporción áurea, pero no son
visibles para alguien parado en su interior).
· El Partenón se encuentra en una colina, y
ninguna de sus características rectangulares se ven como rectángulos desde el
suelo.
Fidias utilizó columnas que se estrechan hacia la parte superior, una
ilusión empleada a menudo por los arquitectos que hace parecer más alta a la
estructura.
Es muy difícil encontrar una foto, dibujo o
pintura del Partenón visto de frente, para mostrar la belleza que se alega.
Creo que la mayoría estará de acuerdo en que el aspecto más atractivo es el
habitual, que muestra dos lados adyacentes, en perspectiva. El Partenón
original se está desmoronando, pero hay una réplica a escala exacta en
Nashville, Tennesee.
También
Alberto Durero, aprovechó la armonía y belleza que desprende el número áureo en
la composición de muchas otras obras, para representar a Adán y Eva. La curva
que se forma en el rectángulo áureo, conocida como la espiral de Durero, fue
descubierta por el pintor renacentista Alberto Durero.

Leonardo DaVinci utilizó las proporciones
del rectángulo áureo para plasmarlas sobre la cara de la Mona Lisa.
Pero
Leonardo no solo las utilizó en la cara de la Mona Lisa, también la utilizó en
muchas otras obras reprentando la belleza de la proporción áurea sobre el
cuerpo humano. Unas proporciones armoniosas para el cuerpo, que estudiaron
antes los griegos y romanos, las plasmó en este dibujo Leonardo da Vinci . Sirvió para ilustrar el
libro La Divina Proporción de
Luca Pacioli. Resulta que el cociente entre la altura del hombre (lado
del cuadrado) y la distancia del ombligo a la punta de la mano (radio de la
circunferencia) es el número áureo .
Pero
Leonardo no solo las utilizó en la cara de la Mona Lisa, también la utilizó en
muchas otras obras reprentando la belleza de la proporción áurea sobre el
cuerpo humano. Unas proporciones armoniosas para el cuerpo, que estudiaron
antes los griegos y romanos, las plasmó en este dibujo Leonardo da Vinci .
Sirvió para ilustrar el libro La Divina Proporción de Luca Pacioli. Resulta que
el cociente entre la altura del hombre (lado del cuadrado) y la distancia del
ombligo a la punta de la mano (radio de la circunferencia) es el número áureo .
Encontrarnos
con las propiedades divinas del número de oro en la Torre Eiffel en París.
¿Secuencias de Fibonacci en la naturaleza?
Filotaxis. El diccionario define filotaxis como la historia o el curso de la
evolución de algo. En biología, generalmente se refiere a cómo un ser vivo se
desarrolla y cambia con el tiempo. Esta es una parte de la naturaleza, donde la
secuencia de Fibonacci y las secuencias relacionadas parecen mostrarse muy a
menudo y es legítimo preguntarse por qué. Los casos interesantes son las
inflorescencias de las plantas, las semillas en el girasol y los patrones en
las brácteas de las piñas.
Hemos señalado anteriormente que no todas las espirales en matemáticas o en la naturaleza son espirales de oro. Del mismo modo, las espirales pueden ser producidos por procesos no biológicos, si los elementos individuales que componen la espiral se establecen de acuerdo a algunas reglas simples. El problema para los biólogos es encontrar esas reglas. La mera afirmación de que "la naturaleza parece preferir los números de Fibonacci" (la mayor parte del tiempo, en algunos casos particulares) no es una explicación.
Espirales
caseras. La foto muestra cómo las arandelas forman
una cadena, a partir del centro. Cada una toca a la anterior, y cada vuelta
apenas toca la envoltura anterior. No se ve un patrón evidente al principio,
pero después de un número de vueltas, emerge un patrón de espirales
adicionales. El patrón depende del radio de la envoltura con relación al radio
de las arandelas.



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